¿Vestir bonitos a los niños o preocuparte por su comodidad?

niños

Los niños llegan al cole todos los días con ropa súper bonita: vestidos con volantes, camisas chulas, pantalones de catálogo. Todo muy guay… hasta que se rascan el cuello, tiran de la camiseta o todo les empieza a molestar, porque la ropa no era tan cómoda como parecía al principio. Y claro, ahí ya sabes que, aunque vaya monísimo, el día va a ser incómodo.

Si la ropa le pica o le aprieta, los niños no juegan tranquilos y se pasan el rato intentando ponerse bien la camiseta, rascándose o tratando que les deje de molestar. Y mientras hacen eso, no pintan, no corren, no disfrutan y terminan frustrados solo por la ropa, porque les incomoda.

La piel de los niños es súper sensible, aunque imagino que esto es algo que ya sabes. Aunque ese tipo de ropa a los adultos casi ni le molesta, a ellos les puede volver locos, y por eso la ropa tiene que dejarles moverse y sentirse cómodos, aunque no quede “perfecta” en la foto.

Las etiquetas y las costuras también molestan un montón, como a ti también lo hacen, así que piensa que una etiqueta dura o un hilo que roce puede conseguir que tu niño se pase media mañana quejándose o tocándose la camiseta. Por eso, muchos les cortamos las etiquetas o buscamos ropa con costuras más suaves.

Si los niños están cómodos no se acuerdan de lo que llevan puesto, simplemente corren, saltan, se sientan en el suelo, pintan, juegan y participan sin parar. Aunque destrocen la ropa, pero ¿no debería de ser eso lo de menos? ¿No debería ser, primero, la diversión, los amigos y ser niños… y luego esas preocupaciones tan absurdas de los adultos, como lo es el verse bien?

Dejemos a los niños ser niños, ya tendrán tiempo de preocuparse por su aspecto más adelante.

 

Primero comodidad, luego estética

Si la ropa es cómoda, el niño ni se da cuenta de que la lleva puesta, y puede jugar, pintar y explorar sin pararse a ajustarse nada ni rascarse. Se nota un montón en clase: los niños que están cómodos participan más, juegan con los otros y disfrutan de todo sin tener que hacer interrupciones porque ostén incómodos. En cambio, la ropa incómoda, aunque sea bonita, solo molesta y hace que pierdan tiempo y ganas de moverse.

A ver, que hay ropa que es cómoda y a la vez es bonita, pero lo ideal es que, más que bonita, sea cómoda y que deje al niño jugar con normalidad con sus amiguitos. Así, los niños se ven guapos y además están cómodos.

¿Qué les hace ver más guapos, la ropa o la sonrisa? Piénsalo. Al final, un niño cómodo juega más, se mueve más y se divierte más. La ropa puede ser bonita, sí, pero si no deja que el niño sea niño, no sirve de nada. La comodidad siempre va primero, ya habrá tiempo para decisiones y preocupaciones de adultos.

 

Pantalones que dejan moverse

En infantil, los niños se mueven muchísimo de un sitio para otro de la clase: corren, saltan, se agachan, se suben a estructuras, se sientan en el suelo y se levantan mil veces. Y, claro, los pantalones se mueven con ellos. A veces llegan súper bonitos, con mezclas perfectas de colores y estilos, pero rígidos, apretados o con la cintura dura, y no se pueden agachar, no doblan las rodillas, tiran de la cintura… Entonces, el niño no juega y pierde ganas de participar.

Lo mejor es un pantalón simple con cintura elástica, con una tela que se estire un poco, que tenga suficiente espacio para moverse y que pueda sentarse sin tirones. No tiene que llevar un chándal puesto todos los días, pero sí que le conviene cierto tipo de ropa que deje libertad de movimiento. Los pantalones rígidos solo sirven para fotos o alguna ocasión especial, y en clase se nota enseguida quién está cómodo y quién no.

 

Ropa “de foto”

Hay ropa que en la tienda parece perfecta: vestidos con volantes, camisas con botones diminutos, pantalones súper arreglados… todo monísimo, pero en cuanto los niños llegan al cole, ya empieza a no servirles ese conjunto tan adorable, porque en infantil se pinta, se corre, se juega, se cae al suelo… y la ropa tan bonita se vuelve incómoda muy deprisa.

Muchos niños con ropa de “foto” se pasan media mañana cuidándola: miran la ropa antes de sentarse, ajustan botones, evitan mancharse y se preocupan más de la ropa que de jugar. Y yo, como profe, me fijo en que se pierden la mitad del día sin participar en nada, porque esa ropa no sirve para un día normal en el cole.

Además, las prendas delicadas son más rígidas o se enganchan por todas partes, seguro que tú lo has notado también con tus ropas: por ejemplo, las mangas, los botones o los volantes molestan. Los niños no pueden saltar, agacharse o subirse a algo sin que la ropa les moleste, y lo bonito deja de importar si no pueden moverse cómodos.

Por eso, la ropa de diario tiene que ser cómoda. Si deja moverse, los niños participan más, corren, pintan y exploran sin miedo a mancharla o romperla.

 

Zapatos blanditos

Muchos niños llegan con zapatos súper bonitos, brillantes, arreglados… pero muy duros. De mi padre, que se handa más de 30km diarios (sin exagerarte), he aprendido que lo mejor para poder moverse son zapatos cómodos y blanditos. Y en infantil, donde los niños corren, saltan, giran, trepan estructuras, se sientan, se levantan… si lleva zapatos duros o apretados, pueden incluso hasta a llegar a hacerse cebaduras y sangre. Claro, se corta el rollo y no quieren seguir jugando, porque a las criaturas les duele.

Si llevan zapatos duros, los niños prefieren sentarse y no correr. ¿O tú querrías moverte con unos zapatos que te están destrozando los pies? En cambio, si llevan zapatos blanditos se ponen hasta a volar con las orejas por la case.

Lo mejor es ponerles una suela flexible, que se doble y que tengan espacio para los dedos. Además, también tienen que ser cómodos y adaptados a su estilo de pie. Los niños no piensan en los zapatos, piensan en jugar, explorar y divertirse, y los zapatos bonitos (o nuevos, que también provocan mucho daño) aprietan o duelen.

Lo mejoro para ellos, insisto, son los zapatos blanditos que les dejen vivir el día a día tan felices e hiperactivos que a mí me cueste hasta a dar clase. Eso es señal de que están cómodos. Tú ponlos cómodos, que yo me encargaré de que se queden quietos y me atiendan.

 

Chaquetas fáciles

Los niños se las ponen y se las quitan mil veces al día, porque hace frío en el patio, calor en el aula, luego hace otra vez frío… y claro, así todo el día. Si la chaqueta tiene cremalleras, botones diminutos o cierres raros, el niño va a necesitar ayuda para poder quitarse la chaqueta, y eso les va a frustrar y les va a hacer pensar que no pueden hacerlo por sí mismos, que es lo que yo trato de NO enseñarles en la escuela. En realidad, quiero que aprendan que pueden hacer mil cosas solos, sin que tengamos que estar encima de ellos.

Lo mejor es ponerles chaquetas sencillas de poner y quitar, de esas que tienen cremalleras grandes, cierres sencillos y telas suaves, para que consigan esa independencia de la que te hablo y potenciar ese sentimiento de orgullo de poder hacerlo sin ayuda de los adultos. Además, los adultos no tendríamos que correr a ayudar a veinte niños al mismo tiempo.

Por eso, elegir ropa fácil de poner y quitar les ayuda todo el día, porque pueden moverse, vestirse solos y estar cómodos sin problemas.

 

Etiquetas y costuras

Las etiquetas, los hilos gruesos o las costuras duras pueden arruinarle un día entero a un niño. Lo he visto mil veces: un niño se pasa media mañana rascándose el cuello o tirando de la camiseta, incómodo y sin poder concentrarse en jugar o pintar.

Al cortar la etiqueta o elegir la ropa con costuras se cambia todo, porque el niño se olvida de la ropa, se mueve tranquilo y participa en todo sin distracciones. En el aula se nota enseguida quién lleva ropa cómoda y quién está incómodo, y eso afecta mucho su ánimo y energía.

La piel de los niños es súper sensible, y, aunque a nosotros no nos moleste algo, a ellos puede serles insoportable: una etiqueta dura o una costura que roce puede hacer quejas constantes y mal humor, aunque la ropa sea bonita.

Por eso es bueno revisar la ropa antes de usarla. Unas revisiones, como quitar etiquetas, buscar costuras suaves y tejidos cómodos, hace sus días mucho más fáciles y divertidos.

 

Vestidos y camisas rígidas

La tela no se estira, y sentarse, agacharse o levantar los brazos es incómodo para cualquiera, si la tela es muy rígida y tensa. He visto a muchos niños que intentan ponerse bien la ropa en vez de jugar, pintar o participar en clase.

En infantil, el suelo pintan, construyen torres, se suben a estructuras, se mueven un montón… y la ropa rígida solo molesta. Las telas suaves permiten que se muevan bien, y el niño ni se da cuenta de que las lleva puestas. Así puede concentrarse en jugar y explorar sin preocuparse por cómo queda la ropa.

Lo que debes conseguir es que la ropa acompañe al movimiento y, así, los niños participarán, se divertirán y no perderán energía en intentar ajustarse la ropa. Si no, se sentirán incómodos y participarán menos. No, los vestidos están prohibidos, muchas niñas los llevan a diario, de hecho… pero que te aconsejaría elegir versiones cómodas y dejar los rígidos y preciosos para ocasiones especiales.

Los niños no deberían tener que elegir entre estar bonitos o moverse con libertad. Si la ropa no los limita, todo el día se vuelve mucho más divertido y tranquilo para ellos.

 

Chándal digno

Mucha gente todavía piensa que si un niño va cómodo parece que “no se ha arreglado”, pero eso es mentira, porque hoy en día los chándales y conjuntos deportivos pueden ser súper bonitos, con colores llamativos y detalles chulos, y lo mejor es que dejan que los niños se muevan sin molestias.

En el cole los chándales funcionan muy bien, porque un pantalón ajustado o un vestido complicado limita que pueda hacer cualquier cosa. En cambio, un chándal deja que el niño sea niño y que pueda hacer lo que le dé la gana (incluso agobiar a los profes). Lo que más debería contar, más que sea un chándal de marca o de último modelo, es que se ajuste a ellos y les permita poder moverse cómo y por donde quieran.

SI esto se consigue, el trabajo está hecho, porque el niño podrá hacer lo que quiera sin que nosotros estemos encima de él todo el día para ayudarles a ponerse o quitarse lo que sea. Es lo mejor para el niño, para ti, y para nosotros, los profes.

 

Tallas que sean suyas

Uno de los errores que más veo es comprar ropa demasiado ajustada para que “quede mona”. No, a ti tampoco te parece cómoda la ropa que te aprieta, así que no te engañes, porque a tu niño tampoco se lo va a parecer, por muy guapo que esté. No le pongas ropa que le sea tallas más pequeñas, que le apriete en la cintura, que tenga mangas que le tiren, que le aprieten en el pecho… Por favor, usa ropa que le quede ajustada pero NO apretada, que le deje moverse y respirar. Ellos quieren poder moverse sin tener que estar incómodos todo el día.

Elegir una talla un poco más grande, por ejemplo, les dejará moverse, sentarse en el suelo, levantar los brazos y correr sin que nada moleste. Además, los niños crecen súper rápido, así que la ropa durará más tiempo y se aprovecha mejor. No tiene sentido comprar algo pequeño solo para que “quede mono” o ajustado en las fotos, porque en el día a día eso solo incomoda.

 

La ropa infantil tiene que acompañar al niño, no frenarlo

Si un niño está cómodo, a los adultos nos frustrará más, pero se comportará más como un niño y menos como un adulto.

Al final, lo que importa es la talla correcta, no que la ropa se vea perfecta.

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