Sonrisa estética y sana

Sonrisa estética y sana

Por alguna extraña razón que no llego a comprender, el confinamiento que hemos vivido en España, así como en otras muchísimas partes del mundo, por culpa de la aparición del Covid19 que se convirtió en la Pandemia del siglo XXI, los casos de caries e inflamación de encías han aumentado considerablemente. Y es que según algunos expertos, ese confinamiento rompió las rutinas de muchos de nosotros y eso provocó que una gran parte de la población “olvidase” seguir con su higiene bucodental diaria. En otras palabras, que pasaron de lavarse los dientes tres veces al día a hacerlo una, o incluso ninguna.

Como ya he comentado, el motivo que puede llevar a una persona a olvidar esa rutina es totalmente incomprensible pues para mí es algo tan importante como comer, beber agua o ducharnos. Los psicólogos aseguran que es un tema bastante generalizado, pues nuestra mente puede tener mecanizadas unas rutinas y cuando se rompe una es como si se rompiera el guion del día, o la escaleta del programa de televisión, lo que provoca un descontrol que puede hacernos olvidar ciertas cosas que no son vitales para nosotros como el ejemplo de beber agua que he puesto anteriormente, ya que en ese caso es el cuerpo el que nos avisa de que tenemos sed.

Pero lo realmente curioso es que una vez que se ha vuelto a la normalidad, o a esta nueva normalidad, y tras llenarse las consultas de dentistas con pacientes que tenían tratamientos atrasados, o paralizados por la situación, junto a nuevos pacientes con nuevas dolencias (muchas de ellas provocadas por la falta de higiene), ahora le ha tocado el turno de la estética dental. Y es que se ha pasado de un extremo a otro de forma drástica.

Según las estadísticas, una parte de la sociedad ha pasado de no lavarse los dientes a querer tener una dentadura impoluta y blanca como la cal, algo que demuestra que si nos lavamos los dientes a diario es, en muchas ocasiones, para evitar tener una dentadura “fea” y no por salud. Curioso ¿verdad? Sobre todo ahora que llevamos mascarilla y tampoco es que se nos vea mucho la sonrisa por la calle, aunque sí cuando quedamos con amigos y familiares.

Sin embargo, esto no tendría por qué ser un problema si no fuera porque también son muchos los que han empezado a utilizar remedios caseros para blanquear sus dientes, unos remedios que, en ocasiones, pueden causar mucho daño a nuestro esmalte. Por eso hoy os traemos algunos remedios que sí podemos usar y otros que no deberíamos probar jamás según la Organización Colegial de Dentistas de España.

Estos son algunos trucos caseros que circulan en Internet:

  • Pasta de bicarbonato con jengibre: actúa básicamente como un exfoliante dental, por lo que no deberás utilizarlo más de una vez a la semana para no dañar tu esmalte. Lo que hace es retirar micropartículas de sarro que hacen que los dientes se vean amarillentos. Bastará con tres cucharaditas de sodio, ¼ de cucharadita de jengibre en polvo y 3 gotas de aceite esencial de menta.
  • Fresas con sal: La acidez de la fresa ayuda a eliminar la placa dental. Machaca tres fresas y añade una pizca de sal gruesa y media cucharadita de bicarbonato de sodio. Tampoco puedes usar esta mezcla más de una vez por semana para evitar el desgaste de los dientes.
  • Pasta de agua oxigenada y bicarbonato de sodio: se trata de una mezcla que podrás usar en lugar de tu pasta de dientes habitual pero hay que tener en cuenta que no contiene flúor ni el mismo poder de limpieza y cuidado de encías que las pastas de dientes específicas por lo que podría ser peligroso dejar de usar la pasta tradicional. Además, es una pasta exfoliante y abrasiva por lo que se recomienda usarla entre 3 y 5 días seguidos para después esperar entre 3 y 6 meses antes de volver a utilizarla.
  • Cáscara de plátano: probablemente el remedio con menos efectos secundarios de todos los que os hemos mostrado aquí. Lo que debes hacer cepillarte los dientes como lo haces siempre y pasar el hilo dental a conciencia. Después utilizarás la cáscara de plátano (preferiblemente de un plátano maduro) para frotarla por la parte interior de la cáscara contra tus dientes durante dos monitos. Luego enjuágate bien los dientes y repite el proceso durante varias semanas.
  • Vinagre de manzana: realizar gárgaras con un poco de vinagre de manzana diluido con agua aportará mayor efectividad a cualquier pasta de dientes.
  • Aceite de coco: es uno de los trucos caseros más saludables que podemos hacer ya que se trata de un producto antimicrobiano natural que ayuda a eliminar la placa bacteriana. Solo necesitas poner una cucharadita de aceite de coco en la bota y dejar que se derrita mientras haces movimientos con la boca para que penetre por todos los dientes (4 o 5 minutos). Luego enjuaga con agua.
  • Pasta de carbón: es el producto de moda. Debes aplicarlo con un poco de agua y hacerlo suavemente, para no dañar el esmalte. Déjalo unos minutos y enjuaga con abundante agua hasta eliminar todo los restos.

Consejos profesionales

Los odontólogos no recomiendan seguir ninguno de estos trucos caseros por ser, algunos de ellos, abrasivos y peligrosos para el esmalte dental y la salud bucal. Por ejemplo, los remedios que usan bicarbonato, limón o agua oxigenada pueden resultar ser muy agresivos contra las encías y en ocasiones producen sensibilidad dental.

Por otro lado, los productos de bicarbonato de sodio también son abrasivos y lo que hacen es dañar las diferentes capas del diente exfoliando poco a poco hasta dejar el descubierto la dentina. Aparentemente te deja los dientes más blanco, a priori, porque ese producto tiene un efecto lija que pule el esmalte y arrastra las capas superficiales donde se encuentran las manchas. El problema llega cuando se usa a largo plazo (ya que esas capas que el bicarbonato activo deja al descubierto se vuelven a manchar y volvemos a utilizar el producto), pues la pérdida del esmalte es irreversible y deja al diente sin protección natural.

Eso sí, los expertos aseguran que hay ciertos alimentos que pueden fomentar la desaparición del blanco de nuestros dientes así que aunque no hablamos de un remedio natural, sí de un modo de evitar que nuestra dentadura se vuelva amarillenta si dejamos de tomar:

  • Espinacas
  • Brócoli
  • Judías verdes
  • Pimentón
  • Azafrán
  • Curry
  • Soja
  • Tinta de calamar
  • Chocolate negro
  • Frutos rojos
  • Coca Cola
  • Café
  • Vino Tinto
  • Té negro
  • Tabaco

¿Eso significa que deberíamos dejar de consumir estos productos para siempre? Pues en el caso del tabaco, o la Coca Cola, yo abogo por que sea así, pero con el resto de alimentos, especias y bebidas lo que hay que hacer es tener especial cuidado cuando se consuman e intentar lavarnos los dientes inmediatamente después de haberlo comido, o bebido, con el fin de evitar que los restos que puedan quedar en nuestra dentadura sean los causantes de ese color amarillento que pueda emerger en nuestros dientes.

Otras recomendaciones que sí apoyan los dentistas:

El cepillado frecuente es la mejor forma de prevención, y por supuesto también ayuda a no empeorar la situación si nuestros dientes ya tienen manchas superficiales. Las pastas de dientes blanqueadoras también son una buena opción, aunque ya nos avisan de que la cantidad de ingredientes blanqueantes que contiene son muy escasos por ley, ya que no se permite la dispensación de mayores cantidades (en ningún producto) si no es mediante receta médica.

Otra opción son las tras blanqueadoras, que incluyen una delgada capa de gel de peróxido sobre las tiras plásticas. Con ellas ocurre lo mismo que con las pastas blanqueadoras y es que la cantidad de peróxido que pueden llevar es muy pequeña.

Además, un estudio reveló que la carencia de vitamina C empeora la periodontitis al favorecer la acumulación de bacterias en los dientes y encías lo que significa que si nuestro nivel de vitamina C es óptimo esa acumulación de bacterias que amarillean nuestros dientes no debería producirse, siempre y cuando tengamos una buena higiene bucodental por supuesto.

Los enjuagues bucales de blanqueamiento con fuente de oxígeno también pueden servir de ayuda. Se deben usar dos veces al día durante, al menos, un minuto cada vez.

Además, contra el aceite de coco y la piel de plátano no ponen pegas, aunque dudan mucho de su eficiencia.

Lo que debemos tener claro es que la salud siempre ha de ir por delante de la estética y no tiene ningún sentido dejar de lavarnos los dientes porque “olvidamos” hacerlo o porque nos da pereza y luego empezar a usar productos abrasivos contra nuestro esmalte pretendiendo conseguir una sonrisa estupenda y maravillosa. Lo mejor para lucir la mejor de nuestras sonrisas es cuidar nuestra dentadura y, por supuesto, visitar a nuestro profesional de confianza una vez al año como mínimo.