Psicoterapia, la píldora que cura el alma

Psicoterapia, la píldora que cura el alma

A pesar de que mucho se habla de la psicología en los medios de comunicación, muy poco conocemos de la psicoterapia, una rama que puede ayudar a miles de pacientes en todo el país. Según Wikipedia, la psicoterapia  es un tratamiento científico, de naturaleza psicológica que, a partir de manifestaciones psíquicas o físicas del malestar humano, promueve el logro de cambios o modificaciones en el comportamiento, la salud física y psíquica, la integración de la identidad psicológica y el bienestar de las personas o grupos tales como la pareja o la familia.

Normalmente, y dejando a un lado las nuevas vertientes más místicas y energéticas de este tratamiento, los tipos de terapias que podemos encontrar son:

  • Terapia cognitiva: modificar los esquemas de pensamiento y los procesos con los cuales el individuo se relaciona con ellos.
  • Terapia de la conducta modificar la funcionalidad de la conducta.
  • Terapia cognitivo-conductual: Mezcla ambos planteamientos, ya que en sus fundamentos no son del todo contradictorios y permiten complementarse.
  • Modificación de conducta: De la perspectiva de conducta surge, por un lado, la terapia de conducta aplicado al ámbito clínico y, por otro, la modificación de conducta, como objetivo se centra en otros contextos además del clínico, pero aplicando todos los conocimientos científicos, muy especialmente de la perspectiva conductual. Por ejemplo, rediseñar el ambiente laboral para promoción de la salud o prevención.
  • Terapia humanista: Conseguir un «ajuste creativo» en la interacción entre la persona y el resto del mundo, centrándose en la experiencia.

Por otro lado encontraremos la psicoterapia integral en la que el profesional abarca diferentes métodos de terapias para poder tratar al paciente de forma generalizada. Tratando todos los ámbitos, lo que se busca es mejorar la autoestima de un individuo pues muchos expertos aseguran que esa es la base del éxito. La autoestima es clave para encontrarnos bien psicológicamente, si tenemos una buena autoestima encontraremos soluciones y salidas a prácticamente cualquier problema que encontremos en el camino. Se trata de ser más positivo o, dicho de otro modo, de encontrar la parte positiva a cualquier cosa que pueda ocurrirnos.

Psicoterapia contra lacras sociales

No obstante, tal y como nos han confirmado esta psicoterapeuta en Málaga especializada en mindfullness, la psicoterapia puede ayudar a problemas concretos de nuestra sociedad que se están convirtiendo en una lacra.

  • Alcohol en menores. El inicio en el consumo de alcohol ronda los 16 años según una encuesta del Ministerio, un dato realmente aterrador que cada año baja aún más. Debido a ello, el número de alcohólicos está aumentando también año tras año y junto a otras ayudas, la psicoterapia puede ser un tratamiento a seguir que aporta grandes resultados. De hecho, la investigadora Rubio Valladolid, asegura que una terapia del “Manejo del deseo” junto a un correcto tratamiento farmacológico podría ser la clave del éxito para estas personas.
  • Síndromes y fobias. Ante una fobia poco usual o síndromes extraños, la psicoterapia puede ser la mejor aliada. Por ejemplo, el síndrome de Rapunzel, que consiste en comer tu propio pelo, ha encontrado en la psicoterapia la mejor arma de combate. Un arma que a Katia le llegó demasiado tarde pues sufrió una infección en su intestino, ya que su aparato digestivo se encontraba saturado de cabello, y no puedo superar el problema. La joven, de 15 años, murió por culpa de un kilo de cabello saturado en su aparato digestivo.
  • Migrañas. Se ha demostrado que los tratamientos conductuales o la psicoterapia pueden aliviar las migrañas y mejorar la capacidad para prevenirlas en determinados pacientes. Se trata de metodologías como la terapia cognitivo-conductual o las terapias de relajación.
  • Niños y jóvenes. La infancia y la adolescencia son etapas en nuestro desarrollo durante las cuales se producen numerosos cambios físicos, emocionales y cognitivos. Cambios que forman parte de la evolución natural de niños y adolescente y que, aunque no siempre son sencillos, no deberían convertirse en fuente de sufrimiento. Sin embargo, en muchas ocasiones, traumas o momentos difíciles pueden acabar siendo un grave problema. Por ello, la psicoterapia ha reservado un espacio especial a este sector de la población.