El comercio de lo sexual

Hay que visibilizar lo erótico. Sí, como suena. ¿Por qué todavía en el siglo XXI parece que tengamos miedo de mostrar nuestro lado más sexual y ocioso? ¿Estamos haciendo algo malo? ¿Por qué, en cambio, no ocurre lo mismo con la violencia? Desde hace más de cuatro décadas, la empresa comercial APRA se dedica, precisamente, a ofrecer un catálogo casi interminable de productos que van desde la higiene íntima hasta material erótico y sexual. Porque la vida está para disfrutarla, y si en nuestra búsqueda del disfrute y el placer nos encontramos alguien que facilite las cosas a la hora de encontrar precios más económicos y calidades más competitivas, solo podremos estarle agradecidos.

No obstante, la práctica del hedonismo como forma de vida no es algo nuevo, ni mucho menos. Siempre ha habido personas a las que no les ha afectado demasiado lo que piensen de ellas, a priori la principal causa de la contención de muchas personas a la hora de buscar su bienestar y su placer. Sin embargo, si hacemos caso a la frase del rapero Kase O en la canción Javat y Kamel y nos convertimos en precursores del hedonismo más puro, probablemente nuestra vida sea una eterna sonrisa. Y no, no solo estamos hablando de lo más obvio; el sexo es solo una parte del infinito mundo que es el placer.

Sí es cierto que en el catálogo de venta de esta empresa, buena parte de los productos están enfocados al tema de la sexualidad. Así, podemos encontrar en sus estanterías virtuales (y físicas si acudimos a la tienda que tienen en Madrid centro –Sol: Carretas, 14– o al almacén que disponen en Vallecas –calle Luis I, 65, en el polígono industrial) numerosos productos relacionados con el sexo, como pueden ser lubricantes, preservativos a granel, sábanas desechables o condones femeninos, entre otros productos.

No hay duda de que nuestra sociedad ha experimentado un avance sin parangón en la denominada liberación sexual. Desde la transición hasta la actualidad, nada es igual. No obstante, todavía queda un amplio camino por recorrer en lo referente a la educación sexual, para evitar las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o los embarazos no deseados, entre otros males derivados del sexo sin protección ni conocimiento. Una buena muestra de esta falta de conocimiento que hoy sigue vigente en nuestra sociedad la indica el progresivo ascenso de las infecciones de transmisión sexual en el último año. Además, en los últimos años la tasa de incidencia de este tipo de infecciones ha sido mayor en el caso de las mujeres que en el de los hombres, lo cual ha revertido lo que hasta hace poco era la norma. La salud pública se ve resentida por este tipo, ya que, derivadas de este tipo de enfermedades, llegan otras, la infertilidad o incluso la muerte en determinados casos. Después de varios años en los que las infecciones de transmisión sexual (ITS) se han mantenido en descenso, ahora se vuelve a experimentar una subida de las mismas, siendo la sífilis, la gonorrea y la infección conocido como “herpes genital” las más características entre toda la amalgama de dolencias.

Por este y otros motivos es tan importante la concienciación y la educación en estas temáticas, para conseguir erradicarlas o reducirlas al mínimo de su potencial. Pero para que llegue esa normalización lo más recomendable es que dejen de ser tabú todas las cosas relacionadas con la sexualidad, el sexo y todos sus componentes anteriores y posteriores. Quizás ese sea el motivo más importante para echar un vistazo a las empresas dedicadas en exclusiva a estas temáticas, seguramente las que más horas y prevención dedican sobre estas temáticas tan silenciadas todavía hoy en día.

El sexo es sexo, sin más. No hay que demonizarlo. Dos personas que disfrutan de sus cuerpos, de su juventud (o no) y de su carnalidad. Porque parece que a veces se nos olvida que somos seres carnales y que tenemos una corporalidad que nos permite la relación con otras anatomías. Esa visibilización puede ser la única alternativa a las todavía arcaicas manifestaciones que llegan de múltiples instituciones, organizaciones y personas en contra de que cada uno sea dueño de sí mismo, pero con conocimiento.

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