Una de las preguntas que nos formulamos cuando nos planteamos ingresar a un familiar en una residencia de mayores es: ¿Qué actividades realizará? ¿Cómo será su día a día? Aparte de que estén bien cuidados, nos preocupa que sean felices. Que pasen los últimos años de su vida a gusto.
Las actividades que se planifican en una residencia de mayores se pueden descubrir visitando su página web o informándonos en la entrevista previa a la inscripción. Para esa entrevista es bueno que nos apuntemos en un papel todas las dudas y preguntas que tengamos.
De todos modos, el nivel de información que recibiremos sobre este tema será limitado. Yo ingresé a mi padre en una residencia cuando tenía la enfermedad del alzhéimer bastante avanzada y nunca llegue a descubrir cómo era su vida en la residencia. Él a penas nos podía contar nada. Mi madre hablaba con la auxiliar que nos entregaba a mi padre en las visitas. Su conversación era de unos pocos minutos y se reducía a su estado de salud y a la alimentación, algo que parece que le preocupaba.
Aunque el nivel de comunicación podría ser mayor, no hay que desconfiar de las residencias. La mayor parte de estos centros se esfuerzan por llevar a cabo un programa de actividades bastante completo. Así nos lo confirman los trabajadores de Residencia Castilla, una residencia de mayores de Córdoba, que nos indican que para el centro las actividades son un punto fundamental. Deben satisfacer de una manera integral las necesidades de los residentes: la socialización, la autonomía, frenar la pérdida de movilidad, ralentizar el deterioro cognitivo y hacer que su vida sea lo más agradable posible, dentro del cambio que representa, abandonar su casa habitual.
Hemos investigado un poco sobre el tema, y estas son algunas de las actividades que se suelen realizar con frecuencia en las residencias y otras que nos han llamado la atención y hemos pensado oportuno comentarlas.
Gimnasia suave y ejercicio adaptado.
Uno de los principales problemas en la vejez es la pérdida de movilidad. Algo que se combate ejercitando los músculos. Es habitual que a medida que nos vamos haciendo mayores, nuestros músculos se atrofien. Tanto, que algunas de las tareas que antes realizábamos de una manera natural, llega un momento que se nos hacen cuesta arriba. A eso hay que añadir que muchas personas mayores acumulan enfermedades crónicas que intensifican esta condición.
La pérdida de movilidad no solo tiene efectos físicos, también psicológicos. La persona siente que para determinadas cosas no puede valerse por sí mismo. Necesita que alguien le ayude. Algo que va minando su autoestima.
La gimnasia se practica en los centros de mayores con bastante regularidad. En algunas residencias se hace todos los días. En estas sesiones se practican ejercicios de coordinación de piernas y manos, estiramientos suaves, caminatas y muchos centros cuentan con elementos como bandas elásticas y pesas ligeras, que ayudan a mantener la fuerza y el tono muscular.
Actividades de bajo impacto como el Taichí y el yoga, adaptados a la edad y a las condiciones físicas de los residentes, también suelen ser habituales en las residencias de mayores.
Talleres de memoria.
Los talleres de memoria van dirigidos a frenar el deterioro cognitivo, otro de los problemas habituales en la vejez. La página web Madrid Salud, del ayuntamiento de Madrid, nos explica que estos talleres van dirigidos a ejercitar las habilidades mentales de los mayores. Les obliga a utilizarlas y, por tanto, dificultan su pérdida progresiva.
Estos talleres se realizan en grupo. En sesiones que duran entre 1 hora y 90 minutos. Lo más adecuado es realizar dos sesiones a la semana, para crear un hábito en el residente. En estas sesiones se realizan ejercicios que ya no solo buscan que el asistente ejercite su memoria, sino también que trabaje el pensamiento lógico y la asociación de conceptos.
Es decir, que haga trabajar su mente. Puesto que el cerebro, como sucede con los músculos, si no se ejercita, se atrofia.
En algunos talleres de memoria se planifican deberes, que el asistente debe hacer en su tiempo libre y llevar terminados a su próxima sesión. Es como en el colegio. A muchos mayores les hace gracia. El objetivo es que el trabajo mental no se vaya perdiendo entre sesión y sesión.
Manualidades y talleres creativos.
Otra de las actividades frecuentes en las residencias de mayores son los talleres de manualidades. Entre estos talleres encontramos actividades de dibujo y pintura, modelado con arcilla, trabajos de papelería como collages y hasta trabajos textiles como el punto o el crochet.
Estas actividades reportan diferentes beneficios a los residentes, como el ejercicio de la motricidad fina, haciendo que no pierdan destreza en los dedos y en las manos, potencia la concentración, desarrolla la memoria y les proporciona una sensación de calma que es positiva para diferentes aspectos de su vida y su salud.
Estos talleres se realizan en grupo, por lo que son un interesante ámbito de socialización. Los residentes interactúan entre ellos, efectuando actividades prácticas que van más allá de compartir tiempo juntos, caminando en el patio, viendo la televisión o comiendo.
Para los mayores, los trabajos manuales son gratificantes. Les hacen sentirse útiles. En ocasiones estos trabajos se enseñan a los familiares en las visitas o se utilizan para adornar la residencia en una fecha señalada, como en Navidades.
Lecturas guiadas y tertulias.
Una actividad que nos ha llamado la atención y que se realiza en algunas residencias de mayores son las lecturas guiadas. Son lecturas en grupo, en las que se lee un texto, de manera colectiva, y en la que los participantes se van turnando para leer en voz alta, mientras que el resto de los compañeros van siguiéndole con su libro o con su dosier.
Al terminar la lectura, se suele abrir un debate para comprobar que se ha comprendido lo que se ha leído. Si el tema da pie, se puede abrir una tertulia en la que los participantes comparten sus impresiones o experiencias personales.
El objetivo no es abrir una discusión sobre temas controvertidos, sino crear un ámbito que resulte gratificante para los participantes.
Una variación de esta actividad son las lecturas teatralizadas. Leer, por ejemplo, una obra de teatro y que cada uno de los participantes lea el texto de uno de los personajes. Algunas residencias se atreven, incluso, a montar grupos de teatro que es otra actividad bonita y reconfortante.
La lectura es un hábito, que reporta grandes beneficios mentales, y que es interesante conservar y cultivar mientras la salud lo permita.
Celebraciones.
Las fiestas y celebraciones suelen ser una de las actividades que más gustan a los residentes. En las residencias de mayores se celebran cumpleaños, Navidad y fechas señaladas. Para ello se organizan eventos en los que participan todos los internos.
Estas celebraciones ayudan a que el residente no pierda conexión con el tiempo. Que sepa en qué día vive. También le hace la vida mucho más agradable. Es duro vivir lejos de la familia y de los tuyos. Aunque la conexión familiar no se pierde, mientras la persona mayor está internada, lo cierto es que su vida ya no se desarrolla entre sus seres queridos.
En cierto modo, sus compañeros y el personal de la residencia han pasado a ser su nueva familia. Compartir momentos especiales con ellos es crucial para fortalecer los lazos subjetivos y aumentar el bienestar emocional.
Estas celebraciones se suelen amenizar con actividades especiales realizadas por los residentes, como bailes, concursos de villancicos, concursos de chistes, meriendas o comidas especiales o juegos colectivos como puede ser un bingo.
La sala donde se celebra el evento se decora para la ocasión y, con frecuencia, en la decoración colaboran los residentes, aportando trabajos manuales que han realizado ellos mismos.
Cinefórum.
Otra actividad preciosa que se organiza en muchas residencias de mayores son los cinefórums. Consiste en proyectar una película, que puede ser en un televisor, y abrir una tertulia después de verla. El cine conecta con muchos aspectos de nuestra vida. Evoca emociones y vivencias y estimula la memoria.
El blog Senniors propone que para organizar una sesión de cine con personas mayores es recomendable buscar películas que traigan a la memoria recuerdos positivos de su vida y que le estimulen para poder participar en la tertulia. No se trata tanto de poner la última serie que se ha colgado en Netflix, sino de recurrir a películas clásicas, que los asistentes ya conocen, o filmes protagonizados por actrices o actores que eran famosos cuando ellos eran jóvenes.
El cinefórum tiene un carácter emotivo. De pasar una agradable tarde con los compañeros de la residencia y compartir con ellos impresiones y comentarios que les hagan sentir bien. De crear un ámbito agradable, que fomente tanto el bienestar individual como colectivo.
Estos pequeños momentos con amigos son los que de verdad llenan nuestra vida y los que no vale la pena perder por mucho que nos hagamos mayores.
Con un buen programa de actividades, una residencia puede ser un lugar muy agradable en el que vivir.