Salud dental y deporte son dos áreas que rara vez relacionamos. Sin embargo, están más unidas de lo que pensamos. Un foco de infección en la boca aumenta las posibilidades de sufrir una contractura muscular y ralentiza, al mismo tiempo, la recuperación de las lesiones. Algunos odontólogos opinan que los trastornos dentales inciden negativamente en el rendimiento deportivo.
Cualquiera de nosotros, ante una dolencia dental, como puede ser un dolor de muelas, pierde la concentración. Nos resulta complicado enfocarnos en cualquier tarea. Es tal la molestia que nos produce la infección que no pensamos en otra cosa más que en que el dolor desaparezca lo antes posible. La lucha que emprende nuestro organismo contra la enfermedad nos ocasiona un agotamiento físico y mental que no podemos evitar. Imaginemos cómo afecta esta situación a un deportista que debe estar concentrado en alcanzar unas metas y que tiene que realizar un esfuerzo físico superior al que realizamos cualquiera de nosotros, habitualmente.
Estas mismas dolencias dificultan la recuperación de otras lesiones. Cuando padecemos un problema de salud en la boca, más o menos grave, gran parte de la actividad del sistema inmunológico se centra en intentar resolverlo. Sobre todo si se trata de una infección de origen bacteriano. Esto incide en que la atención que se debería prestar a la recuperación de otras partes del cuerpo se reduzca de manera considerable. Por esta razón, un deportista que tiene problemas de salud dental tarda más en reponerse de una lesión, que aquellos que tienen la boca sana.
Para cualquier deportista, la salud es una cuestión básica. Su cuerpo debe estar sano para que pueda desplegar todo su potencial. Dentro de esta salud general, está incluida la salud dental. Estas son cuestiones generales que cualquiera de nosotros puede entender sin razonar demasiado. Es un asunto de sentido común, pero el tema, en realidad, es más complejo. Entremos, pues, a valorar más en profundidad cómo la salud dental incide en la actividad del deportista.
Las infecciones dentales.
Nos dicen los odontólogos de Mesiodens, una clínica dental de León, con más de 25 años de experiencia, que aborda diferentes especialidades de la odontología, dentro del blog de su página web, que las infecciones dentales favorecen la contractura y el agotamiento muscular. Lo cual afecta al sistema tónico postural e impide que la recuperación muscular se realice de una manera rápida y efectiva.
Después de realizar un ejercicio físico intenso, el cuerpo debe recuperarse. En especial, esos músculos que hemos ejercitado con la actividad deportiva. Por lo que estas infecciones, de las que estamos hablando, reducen directamente el rendimiento deportivo. Los músculos tardan más en recuperarse y no lo hacen de una manera completa.
La infección dental más habitual es la caries. Es una enfermedad lenta y progresiva. Pero cuando la placa bacteriana logra llegar a la pulpa, la parte central del diente por la que discurren las terminaciones nerviosas y los vasos sanguíneos, provoca una infección intensa que los mismos odontólogos deben esperar a que remita para poder intervenir.
La erupción de la muela del juicio es otro de los focos potenciales de infección. Cuenta la revista médica Ocronos que, si bien algunas personas no llegan a padecer complicaciones, una buena parte de los adultos de entre 17 y 25 años pueden sufrir infecciones de cierta gravedad debido a una irrupción parcial: la muela del juicio no puede emerger por completo debido a la falta de espacio en la mandíbula y a que su colocación recóndita favorece la concentración de placa bacteriana, ya que es más complicado realizar una limpieza completa en esta parte de la dentadura. La infección de la muela del juicio se traspasa con facilidad a las piezas dentales adyacentes, por lo que estamos hablando de un foco de infección al que hay que prestar atención.
Enfermedades en las encías.
Cuentan los odontólogos de Mesiadens que la inflamación de las encías producida por enfermedades como la gingivitis y la periodontitis libera millones de moléculas, llamadas “mediadores de la inflamación”, que acceden al torrente sanguíneo y que afectan a otros órganos del cuerpo. Entre ellos, los músculos, los huesos, los tendones y las articulaciones.
La revista Scielo señala que existen evidencias clínicas que relacionan la periodontitis con las enfermedades cardiovasculares. La periodontitis provoca la formación de bolsas de placa bacteriana en el interior de la encía, que infectan al mismo tiempo los tejidos blandos de la boca y la parte sumergida del diente. Estas bolsas van aumentando en profundidad, llegando a la raíz del diente y corroyendo el hueso alveolar que sujeta la pieza dental, hasta provocar su caída. En este proceso, las bacterias causantes de la infección entran en el torrente sanguíneo, viajando por todo el cuerpo. Las personas con periodontitis avanzada tienen mayor probabilidad de sufrir accidentes cardiovasculares.
Este acceso al torrente sanguíneo puede hacer que las bacterias, que antes estaban en nuestras encías, ataquen a otros órganos. Al descubrir su presencia, el sistema inmunológico responde intentando combatirlas. Lo cual puede provocar reacciones inflamatorias.
Además del riesgo cardiovascular, se ha podido comprobar cómo la periodontitis está asociada con la presencia y desarrollo de ciertas enfermedades sistémicas, como la diabetes, y con infecciones pulmonares graves, como la neumonía.
Por suerte, la gingivitis y la periodontitis se pueden detectar y tratar con éxito en una clínica dental. Previniendo estas complicaciones más graves que se pueden dar en otras partes del cuerpo.
La pérdida de dientes.
Un efecto natural de la periodontitis es la pérdida de dientes. Un deportista también puede perder algún diente por un golpe severo en la boca o por una colisión. Muchos deportes como el patinaje, el rugby o el boxeo suelen recurrir a protectores dentales para evitar este infortunio.
La pérdida de una o varias piezas dentales va a dificultar la masticación de los alimentos y va a alterar la digestión, afectando a la práctica deportiva.
La doctora Gabriela Aldana indica en el portal de información médica Immédico que la falta de piezas dentales impide fragmentar bien los alimentos, reduce la acción de la saliva e impide aprovechar bien los nutrientes de la comida.
Al llegar los alimentos con un nivel de trituración insuficiente a nuestro sistema digestivo, hace que la digestión se haga más lenta y pesada. Llegándonos a provocar molestias gastrointestinales.
De una manera casi inconsciente, vamos a reducir nuestra dieta. Inclinándonos por aquellos alimentos que nos cuestan menos masticar y alejándonos cada vez más de una dieta variada y equilibrada.
Para un deportista, la dieta es fundamental. Como lo es aprovechar al máximo los nutrientes que son recomendables para tener un rendimiento físico adecuado. La pérdida de dientes, aunque nos pueda parecer un detalle menor o un rasgo meramente estético, para la práctica del deporte tiene una importancia decisiva. Una alimentación deficiente dificulta que se pueda dar un buen rendimiento deportivo.
No hay que olvidar tampoco que no masticar bien los alimentos obliga a que el estómago y los intestinos trabajen el doble para procesar los alimentos no triturados. Lo cual nos va a provocar gases, acidez, hinchazón y dolor abdominal, que quieras o no, va a boicotear esa concentración que necesitamos para realizar la práctica deportiva.
Bruxismo severo.
El bruxismo es otra de las enfermedades relacionadas con la salud dental que inciden directamente en la práctica deportiva.
Como bien recuerda la web Mediline Plus, el bruxismo es un trastorno que consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria. Aunque muchas personas no son conscientes de que lo padecen, este hábito puede mantenerse durante largos periodos de tiempo y provocar un desgaste progresivo de la dentadura, además de afectar a otras partes del cuerpo. Puede aparecer tanto durante el sueño como mientras la persona está despierta, y suele estar relacionado con factores como el estrés, la ansiedad, determinadas alteraciones de la mordida o la tensión muscular.
Las consecuencias del bruxismo van mucho más allá del desgaste del esmalte dental. La presión constante sobre la mandíbula sobrecarga los músculos de la masticación y puede extender la tensión hacia el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda. Es frecuente, entre las personas que padecen bruxismo, que aparezcan dolores agudos de cabeza, molestias alrededor del oído y problemas en la articulación temporomandibular, encargada de unir la mandíbula con el cráneo.
Con el paso del tiempo, esta sobrecarga puede provocar fracturas dentales, sensibilidad al frío y al calor, inflamación mandibular e incluso dificultades para masticar o abrir la boca. En algunos pacientes también se observan alteraciones del sueño, cansancio al despertar y una mayor sensación de fatiga durante el día.
La intensidad de los síntomas depende de cada persona y de la frecuencia con la que se produzcan los episodios de bruxismo. Mientras que en algunos casos el bruxismo desaparece de forma espontánea, en otros pacientes puede convertirse en un problema crónico.
En lo que se refiere a la práctica deportiva, es importante que partamos de que el cuerpo humano funciona por medio de cadenas musculares. Conjuntos de músculos, huesos y articulaciones que están conectados entre sí. Por lo que los episodios de bruxismo se pueden dejar notar en el cuello, el trapecio y la parte alta de la espalda, y con el tiempo, si esta dolencia persiste, avanzar hacia zonas más alejadas como las dorsales, lumbares y glúteos.
Problemas de mala oclusión.
Los problemas de mala oclusión dental tienen un efecto indirecto sobre la postura de todo el cuerpo. Estos problemas se suelen abordar con tratamientos de ortodoncia y hacen referencia al encaje inadecuado entre la arcada superior e inferior de la dentadura y a la falta de alineación dentaria.
Indica la Revista Latinoamericana de Ortodoncia y Odontopediatría que la mala oclusión en la dentadura afecta a la columna vertebral y al equilibrio del cuerpo. En el cuerpo humano existe un eje cráneo-cervical que determina el centro de gravedad. Cuando hay una mala oclusión dentaria, este eje se ve alterado por la tensión muscular de la mandíbula, lo que obliga al cuerpo a forzar la postura, buscando otros centros de gravedad.
Así, por ejemplo, en una mordida abierta, en la que la arcada superior y la inferior no llegan a cerrar, la cabeza adopta una postura de extensión. Estiramos el cuello y levantamos la cabeza para intentar buscar el equilibrio. Esto hará que el centro de gravedad se desplace hacia delante. La persona no camina erguida, sino con la parte superior del cuerpo adelantada.
En la mordida cruzada (la arcada superior muerde dentro de la inferior) o en la sobremordida (la arcada superior tapa la inferior), la cabeza busca el equilibrio por medio de una postura de flexión. Esto va a hacer que la persona desplace el centro de gravedad hacia atrás.
Todas estas posturas forzadas van a producir desviaciones en la columna vertebral, en las caderas, rodillas y en el caminar, que pueden provocar dolores lumbares y en otras partes del cuerpo y dificultad para mantener una postura equilibrada durante la práctica deportiva. Lo cual va a acarrear una mayor probabilidad de sufrir lesiones.
La revisión periódica.
La Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) recomienda a los deportistas someterse a una revisión dental al comienzo de cada temporada deportiva.
A los deportistas de competición no les parece una medida extraña. Es frecuente que, antes de comenzar la temporada de torneos y competiciones, el deportista se someta a una revisión médica general. Haciendo especial hincapié en las áreas musculares que más se ejercitan en su deporte. De esta manera se testea su estado físico de salud y se toman medidas para prevenir posibles lesiones. La idea es integrar este reconocimiento dental dentro del reconocimiento médico general.
Del mismo modo, cuando una lesión deportiva tarda más tiempo en curarse de lo esperado, es recomendable efectuar una revisión en una clínica dental. Como hemos visto, determinados problemas bucodentales tienen repercusión en el estado físico del deportista.
La revisión dental es una de las herramientas importantes para garantizar un estado físico óptimo para la práctica del deporte. Más todavía si estamos hablando de deporte de alto rendimiento o de competición.