El ritual del gin tonic

Si las herramientas primordiales de un chef son sus cuchillos, las de un barman serían las piezas de su cristalería. En un sector cada vez más en alza, tener un buen surtido de copas para coctel, en el que podamos intercambiar según la ocasión, y la bebida que vayamos a servir, será importante de cara a la galería. En este caso, no es que la presentación vaya a determinar el resultado final de nuestra mezcla, en absoluto, pero como en todo, si lo presentamos de una forma atractiva, tendremos más probabilidades de éxito, ya que nuestro trabajo con la bebida entrará antes por los ojos que por el paladar. Y en ese caso ya tendremos algo ganado antes de que nadie se beba el brebaje.

La coctelería ha ganado muchísimos adeptos en los últimos años. No solo entre los consumidores, entre los que se lleva a cabo el denominado “efecto gin tonic”, que conlleva que todas las bebidas alcohólicas hayan sufrido un descenso en el consumo, excepto la ginebra, que ha experimentado un importante reporte de sus ventas y consumo, tanto en bares como en espacios individuales y privados. Pero también los encargados de bar, pub o club, los expertos, han visto cómo los cócteles se han colocado en el top de sus cartas en los últimos años.

Se puede hablar del mojito como uno de los iniciadores. Hace unos años se empezó a poner de moda el consumo de este cóctel proveniente de tierras cálidas, en el que juegan el ron, la lima, la menta y el azúcar moreno, entre otros ingredientes. En ese momento, el cliente empezó a degustar y a mirar con otros ojos a los cócteles. La caipiriña, el daiquiri, la piña colada y otros de sus hermanos se convirtieron en los reyes del verano. Sin embargo, nada tiene que ver con lo que, veranos después, se podría denominar como “la revolución del gin tonic”. Algo ha tenido que cambiar en la mente de los consumidores –no sabemos si la moda, la incidencia de la publicidad de las marcas o algún otro factor–, pero lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, el gin tonic ha pasado a ser uno de los centros principales de ingresos de la noche. Ya sea el ritual, el estatus que parece proporcionar o simplemente un cambio en las tendencias de consumo, pero el gin tonic ha pasado a ser considerado como la bebida imprescindible. Nunca antes se había experimentado un ascenso tal en lo referente al alcohol.

Pero… ¿cómo se prepara el gin tonic perfecto? Aunque se habla mucho de esto en foros especializados, quién tiene la receta perfecta. Desde aquí, consideramos que existen varios puntos clave para llegar a disfrutar de una bebida que, si no es la mejor, sí podríamos clasificarla como tal. Una de las cosas en las que a priori nadie repara, y debería ser la primera, es servir la mezcla en el recipiente correcto. Parece una tontería, pero para que las cantidades sean correctas y los aderezos quepan perfectamente sin molestar, lo mejor es disponer de una copa de balón para gin tonic. No hay nada como tomarse uno de estos placeres en su copa especial, en la que puedes ver los ingredientes sin que sean un estorbo, en la que puedes disfrutar de la bebida sin que sea ni mucha ni poca. Si lo servimos en otro tipo de recipiente, probablemente nos sepa bien, pero no igual. Además, el gin tonic precisa un tipo de fetichismo desde su inicio, con toda esa necesidad de ingredientes extra que adornen, edulcoren y potencien los sabores. ¿Por qué no íbamos a ser igual de exquisitos con sus copas?

Después, en lo referente a la preparación, es cierto que aquí llega una especie de territorio libre. La improvisación puede proporcionar novedades en lo referente a nuevas combinaciones que, quién sabe, podrían llegar a ser consideradas por los grandes gurús de las bebidas. No obstante, fuera de la pura improvisación, lo normal es que los ingredientes que acompañen a la mezcla de bebidas estén destinados a potenciar los sabores más fuertes de la ginebra.

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