Somos especiales, y lo sabemos

Somos especiales, y lo sabemos

Dicen que tener un cargo importante, de esos que has de ir en traje de chaqueta al trabajo, es una de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida, sobre todo si además eres consciente de que tu puesto no peligra y de que, aparentemente, es un trabajo para toda la vida. Ahora bien, siempre se quiere lo que no se tiene y es muy posible que aquel que lleva la corbata y el maletín, o esa chica que va en falda y tacón todo el  día, acabe deseando tirarlo todo por la borda para montar una granja sostenible a las afueras de Asturias.

Al menos ese es el sueño de Sandra, una mujer de 35 años que lleva desde los 24 trabajando para la misma empresa y que ahora, en pleno apogeo de madurez, ha conseguido el puesto de trabajo con el que soñó la primera vez que cruzó las puertas de su nueva oficina: ser directiva de capital humano.

Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la universidad pública y tuvo la suerte de quedarse a trabajar en el primer sitio donde realizó prácticas: primero fue becaria, luego hacía contratitos pequeños cubriendo bajas y vacaciones, y así, poco a poco, consiguió su plaza fija y sus diferentes ascensos hasta el puesto que tiene hoy.

Desde hace dos años forma parte de un conocido foro para empresarios donde comparte sus experiencias, ayuda a los más novatos, y busca asesoramiento de los más experimentados, pero, aun así, siente que algo le falta,que algo no va como debería, y por eso, junto a sus dos amigas de instituto, juega todas las semanas a la lotería en Lotería Dulcinea de Oro, una administración que cuenta con plataforma online desde donde se pueden comprar números de lotería nacional y demás juegos y apuestas del Estado. ¿Sabéis por qué? Pues porque no aguanta más estar entre bloques de hormigón, lleva 11 años encerrada en despachos y paredes prefabricadas y lo único que quiere es vivir al aire libre, sin límites ni fronteras que marquen hasta dónde puede llegar.

¿Su sueño? Irse a vivir a Asturias, comunidad donde nacieron sus padres, comprar una pequeña granja en alguna zona con pocos habitantes y vivir del campo. Un sueño bonito al fin y al cabo ¿verdad?

Sara no es la única

El problema de las empresas y el ritmo de vida actual, es que no tenemos demasiado tiempo libre para nosotros mismos. Mientras que en otros países la mayoría de empresas optan por el trabajo intensivo para mantener las tardes libres, en España eso sólo ocurre en contadas ocasiones durante todo el año, y luego, algunos afortunados, tienen la suerte de cumplir también el típico horario de 8 a 3 en los meses de verano (Junio, Julio Agosto), pero nada más. Lo normal aquí es tener una jornada de trabajo partida con un total de 8 horas, y da igual si trabajas en oficina, comercio, hostelería, fábrica o como personal de mantenimiento. Esto provoca que acabes llegando a casa entre las 19:30 y las 20:30 como mínimo, desde las 8:00 a lo mejor que saliste por la mañana. ¿Sabéis eso qué significa verdad? Pocas horas con la familia y ninguna para disfrutar del aire libre.

Es por eso, principalmente, por lo que los expertos creen que cientos de personas están optando por abandonar todo, o al menos es lo que quieren hacer, para volver al campo. Un regreso masivo a los pueblos y a vivir de la tierra que hace unos años parecía improbable y que ahora muchos escogen sin pensárselo dos veces. Unos, esperan el milagro de la lotería, otros directamente cogen carretera y manta y se marchan pero, ¿por qué no empezamos a cambiar desde ya nuestros hábitos? ¿Acaso no nos damos cuenta de que vamos al revés de Europa y de que eso no nos beneficia en nada?

Somos especiales, de eso no cabe duda alguna, pero está totalmente demostrado que el trabajador rinde más cuando tiene horarios de jornadas intensivas, y es más feliz, lo que también es importante. Además, como se viene ya debatiendo varios años, nuestro horario no encaja con la hora solar que vivimos y nos empeñamos en seguir manteniéndolo a toda costa ¿por qué?

Según los expertos el día ideal empieza  las 6 de la mañana con un buen desayuno, abundante, y con tiempo para relajarnos. A las 8 empezaría la jornada laboral, con un pequeño descanso sobre las 12 para comer un tentempié, y a las 15 regresaríamos a casa, con nuestra familia. Podemos tomar un pequeño aperitivo  en ese momento, pero pequeño, porque a las 18:30 deberíamos estar cenando. Así, a las 19:00 tendremos tiempo libre para estar con nuestros hijos y con la familia, disfrutar juntos un rato antes de acostar a los pequeños sobre las 20:30, y a los adultos sobre las 22:00 o 22:30. De ese modo funcionaríamos con la luz solar y nuestro cuerpo se adaptaría mejor a esos horarios.

¿Para cuándo? ¿Cuándo entraremos en razón?