Para vender hay que ser realista

Normalmente, cuando decidimos mudarnos iniciamos el que puede ser el peor proceso de nuestras vidas: buscar una nueva vivienda. A la mayoría de la sociedad suelen gustarle casas que no pueden permitirse e incluso aquellos privilegiados que sí pueden comprar aquello que les gusta se topan con baches como la ubicación, el aparcamiento, los acabados, etc. Por eso, cuando decidí poner en venta mi piso, supe qué era lo que tenía que hacer.

Soy consciente del valor de mercado de mi pequeño piso en Madrid y no pretendo conseguir más de lo que vale, pero tampoco voy a conformarme con lo primero que me den y perder así parte de los beneficios que podría obtener, por lo que he llegado a la conclusión de que la mejor manera de vender mi piso es centrar mucho el nicho de posibles interesados (compradores) y dirigir la promoción de la vivienda directamente a ellos.

Me puse en contacto con esta inmobiliaria de Madrid  porque me llamó la atención que ya en su propia promoción hablan de hacer publicidad efectiva y no masiva, publicando un solo anuncio web para no quemarlo y dirigiéndolo a los clientes potenciales reales.

Ve a por tu objetivo

Soy de la opinión de que mi piso sólo lo va a querer comprar un joven, o una joven, que viva solo e independiente, porque hablamos de un apartamento pequeño de 75 metros cuadrados, con dos habitaciones y que, para colmo, es un tercero bastante empinado sin ascensor. Eso sí, la ubicación es perfecta, porque está a dos minutos de la Puerta del Sol, en pleno centro de la capital.

Por ello pensé que, para dar una mejor impresión, podía darle algunos toques a la vivienda antes de hacer las fotografías para el anuncio, destacando precisamente tanto su ubicación como esa idea juvenil. Para ello pinté todas las paredes de blanco, pero dándole un toque de color a cada estancia en, al menos, una de las cuatro paredes o en las columnas. Compré varios textiles de hogar en Home Olé, como estos cojines decorativos que me parecieron muy cucos y juveniles. Y también puse un par de vinilos en el salón y el comedor, muy a la moda actual.

En cuanto al precio me dejé aconsejar, más que nada porque yo no tengo ni idea de por dónde se mueve este sector, e hice lo correcto porque en menos de dos meses tenía vendido mi piso a un precio más que razonable.

El problema de muchos propietarios es que pretenden comprarse un piso nuevo (o de segunda mano pero mejor) con el dinero que le saquen a su piso viejo o con poco más, y eso es imposible. Hay que ser realista y comprender que, además, la sociedad española no está muy “boyante”, por lo que pretender vender un piso a precio de oro es una locura completa, y espero que siga siéndolo por muchos años o, de lo contrario, veremos venir una nueva burbuja inmobiliaria.