Soy negro, inmigrante y homosexual…

He decidido solicitar asilo en España por mi condición sexual. De mi asesoramiento jurídico se ocupa el despacho de abogados Tramites Fáciles Santander Abogados & Asesores, fundado en 2003 por el letrado Eduardo Bra de la Rosa. Hace unas semanas asistí feliz y emocionado a la celebración del World Pride 2017 en Madrid. Para mí, poder desfilar con la cara descubierta en total impunidad y libremente sin sentir miedo a las represalias de todo tipo o a que, sencillamente, me agredan o me maten, ¡me parece increíble! Dicho esto, debo especificaros que soy negro, inmigrante y homosexual… ¡Ya me diréis!

Para quienes no lo sepan, la homosexualidad está todavía castigada con la pena de muerte en siete países del mundo y en 78 es considerada ilegal. Esta homofobia es patente en África, en la que un gran número de gobernantes ha lanzado una anatema y organizado una especie de cruzada contra las personas que no siguen los estándares heterosexuales. Soy ugandés y ser LGTB en mi país equivale a vivir con miedo a morir cada día. Pues, hay que saber que el 90 % de la población rechaza la homosexualidad y considera que si existe es por culpa de la cultura occidental la cual ha contaminado, según ella, la cultura africana.

Con ello, utilizan la religión para criminalizar la homosexualidad, etc.,  sirviéndose e interpretando la Biblia a su manera para rechazarla y difundir el miedo entre los fieles amenazándolos con no acceder al paraíso una vez sus vidas terrenales finalizadas. Además, desde hace unas cuantas décadas una fuerte ola de odio a las tendencias sexuales “no conformes a la normalidad” hace que muchos líderes religiosos con una fuerte influencia sobre los políticos al poder tomen medidas extremas en contra del colectivo LGTB. De ahí, como una espada de Damocles, el riesgo de ser hasta asesinado. De hecho, fui un día denunciado por mi propia familia y dejado por muerto tras haber sido apaleado y molido a palos. Esto no podía seguir así y decidí entonces huir de mi país y de África rumbo para España después de haber oído hablar por uno de mis compañeros de lucha de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Cuando ser LGTB te expone al peligro de muerte…

La homofobia en Uganda es tal que sitúa a las personas LGTB en la sombra de una sociedad de lo más hostil hacia ellas. Pues, hay que saber que en diciembre del año 2013, el Parlamento aprobó una ley que incrementaba las penas de cárcel para los homosexuales, con cadena perpetua incluida, hasta llegar –incluso– a plantearse la opción de la pena de muerte en casos de reincidencia o para las personas con VIH. En Uganda ser LGTB es considerado algo insano, malvado y contranatural. De hecho, tienen una lista negra con los datos de personas homosexuales supuestamente peligrosas. Para llevar a cabo esa purga, se acusa a estas personas de distintos y variados delitos entre los que se encuentra, obviamente, el delito vergonzoso de hacer promoción de su propia homosexualidad. Son tales las persecuciones al ser los rostros de las personas LGTB publicados en los periódicos del país –como si fueran asesinos o terroristas buscados a las que hay que encontrar y condenar– que la situación se vuelve de lo más peligrosa para este colectivo marginado y señalado, a tal punto que la única solución posible para intentar salvarse la vida es la de huir del país. Lo cual, es lo que hice al tomar rumbo hacia España.

Poder vivir aquí mi sexualidad sin miedo y lo más naturalmente posible, ser en definitiva quien soy, es para mí un sueño hecho realidad que les debo en parte a los letrados del despacho Tramites Fáciles de Santander, quienes me apoyan para encontrar soluciones basándose en el Derecho de Extranjería para la organización en todos los aspectos legales, fiscales y de gestión que todo ello implica. Así pues, son ellos quienes me ofrecen las mejores propuestas en mis relaciones con la Oficina de Extranjería de Santander para la tramitación y para la gestión de los distintos permisos que necesito o podrían hacerme falta como los de trabajo, de residencia, de estancia o de tránsito, ajustando mis necesidades dentro del complejo entramado de la Ley de extranjería. Queda mucho todavía por cambiar y solucionar. No obstante, no quiero ser pesimista sino todo lo contrario y por esa razón seguiré luchando con todas mis fuerzas por todas las personas LGTB que siguen en Uganda o en cualquier otro lugar del mundo en el cual se las siga persiguiendo por sus orientaciones sexuales…