La odisea de traer una cama a casa

Es impensable que en pleno siglo XXI traer a casa algo se convierta en una odisea, pero la realidad es que sucede a menudo cuando “ese algo”, es un poco más grande que el maletero de tu coche. En mi caso hablamos de una cama desmontada, que sí, puede ser una carga larga de más debido a los maderos más grandes, pero no hablamos de un gran bulto. De hecho, cuando por fin pude traerla a casa, se trataba de un paquete de no más de 50 centímetros de ancho por 2 metros de largo. No es para tanto ¿o sí?

Me mudé hace poco a mi nueva casa y mi economía no me permitía comprarme todos los muebles nuevos así que reutilicé los de mi antigua vivienda. Hace unos días, una amiga que lleva años detrás de un canapé para su dormitorio, me regaló su cama porque iba a poner su nueva adquisición en su lugar. Se trata de una cama de madera natural con un somier de lujo que, por supuesto, no pensaba rechazar. Sobre todo porque tan sólo tenía dos años de vida.

Normalmente quien acepta algo así es porque tiene modo para traérselo a casa, pero no es nuestro caso, yo sólo cuento con un coche pequeño en el que no caben más de dos o tres maletas así que la primera opción es preguntar a conocidos y familiares si alguien tiene una furgoneta que dejarnos pero la respuesta fue clara y rápida: ni de coña.

Llegado a este punto lo lógico es acudir a una empresa de transportes pero el problema es que la mayoría de ellas no cobran por el envío en sí, sino por horas, y lo mínimo que te cobran es una hora así que al final me salía más caro transportar la cama desde casa de mi amiga a la mía que comprarme una nueva.

Estaba a punto de decirle que se la diera a otra persona o la vendiera en alguna plataforma online cuando me recomendaron un par de empresas. La verdad es que no pensaba llamar, porque estaba ya cansada, pero al final por insistencia de mi marido llamé y menos mal, porque el servicio que ellos ofrecen sí se adecúa a las necesidades de sus clientes.

Y por fin llegó la solución

Lo que no es normal es que por una hora te cobren 120 euros cuando lo único que tienen que transportar son cuatro maderas. Entendería ese precio cuando el camión va lleno hasta arriba de muebles que luego tienen que descargar, pero no por una sola cama desmontada. Tanto Star-Cargo como esta empresa de mudanzas en Córdoba capital, TSR Servicio Rápido me ofrecieron unos presupuestos aceptables que me permitieron traer la cama hasta mi casa y ahorrarme algún dinero.

Y es que a veces alucino un poco con algunas empresas que ofrecen ciertos servicios como si tuviéramos que hacer un gran desembolso y luego, cuando necesitas algo más pequeño, no se hacen cargo porque, imagino, que no les sale tan rentable. Tal vez lo que deberían hacer algunos empresarios emprendedores es montar pequeñas pymes, copias de grandes empresas nacionales y locales, para ofrecer los mismos servicios a un precio más económico y en menos medida. Probablemente serian negocios de éxito que, además, darían un buen servicio a la sociedad.