Aparcando far, far away

¿Habéis intentado aparcar en el centro de Barcelona? Es que da igual a la hora que vayas o el día del año que sea, lo tenéis prácticamente imposible.  Si quieres bajar al Maremagnun hazlo andando, si quieres ir al Centro comercial Arenas también, y si quieres acercarte al Centro de negocios al lado de la Universidad puedes optar, como mucho, por la bicicleta, y a veces ni siquiera hay sitio para engancharla. Es acojonante.

La situación es la siguiente: como todo está imposible, la gente empieza a dejar el coche en el parking del Centro Comercial y, al final, ese también se llena.

Recuerdo una vez en la que había quedado con una amiga, que se había ido de Erasmus a Dublín, en el monumento a Colón, al final de las Ramblas. Bajé una hora antes de la hora acordada y, aun así, no hubo manera de aparcar. Al final la recogí de camino, con el coche en marcha, y cambiamos de zona. Es que ni los parkings privados te dan un respiro porque también se ponen hasta los topes y no hay manera ni de respirar.

Reaccionando tarde

Ante este problema habían dos posibilidades: o que actuara el Ayuntamiento de alguna manera, o de que lo hiciera el sector privado, y parece que este último ha sido el que ha dado un paso adelante. Varios parkings cercanos a las áreas de mayor tráfico en Barcelona han sacado ofertas mensuales para poder tener tu propia plaza reservada. En este parking del centro de Barcelona puedes tener aparcamiento asegurado por unos 40 euros a la semana que, a priori puede parecer caro, pero si eres de los que bajas diariamente a trabajar al centro sabrás que no lo es.

Tener el coche aparcado unas 8 horas en cualquier parking puede salirte por la friolera de 12 o 13 euros, así que si bajas 5 días a la semana a trabajar acabarías pagando una media de 60 euros y, encima, no puedes aparcar el fin de semana si bajas con la familia ni a ninguna otra hora entresemana. Con el bono de 40 euros por semana, tienes tu plaza fija los 7 días y a cualquier hora por unos 20 euros menos… os aseguro que sale rentable.

Desde hace ya un par de años, acudo a esta psicóloga en Barcelona que tiene la consulta en Marià Cubí, y si no fuera por el bono de mi padre (que lo uso yo cuando bajo a la consulta) aún estaría dando vueltas para intentar acudir a mi cita del mes pasado. Lo digo enserio.

Sé que en todas las ciudades pasa algo similar, quizás no tan exagerado como en Madrid, Barcelona o Valencia, pero sí bastante parecido en las zonas más céntricas. Puede parecer lógico pero ¿realmente lo es? No lo tengo yo muy claro.

Llegados a este punto me planteo muchas preguntas, ¿de verdad es normal que el número de vehículos en una ciudad sea tan elevado que no se pueda aparcar? ¿no deberíamos bajar el ratio? Todo esto, unido de alguna manera y a colación de las limitaciones de tráfico que hizo Manuela Carmena en Madrid hace unos meses, me demuestra que la situación no funciona y el remedio ha de venir de alguna forma en un tiempo no muy lejano “far, far away”.

El problema es que usar el transporte público, a veces, tampoco es una solución y eso sí que es algo subsanable, al menos por parte de los ayuntamientos y comunidades, aunque ese es otro cantar ¿no creéis?